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Motivos para comer despacio: es más saludable y engorda menos

Comer rápido aumenta el riesgo de obesidad y de factores de riesgo cardiovascular –como la hipercolesterolemia– que favorecen la aparición de síndrome metabólico, mientras que comer pausadamente puede prevenirlas.
Persona comiendo con rapidez

Comer deprisa provoca alteraciones de la glucosa que pueden causar resistencia a la insulina, asociada a la obesidad.

17 de Noviembre de 2017

Un nuevo estudio confirma que comer despacio masticando bien los alimentos no solo engorda menos, sino que tiene efectos beneficiosos para la salud, ya que reduce el riesgo de desarrollar síndrome metabólico, una enfermedad caracterizada por la presencia de tres o más factores de riesgo cardiovascular, como la obesidad abdominal, la hipertensión, o los niveles elevados de colesterol, triglicéridos, o glucosa.

En la investigación, realizada en la Universidad de Hiroshima, en Japón, y que ha sido presentada en las Sesiones científicas de la Asociación Americana del Corazón, se analizaron los datos de 642 varones y 441 mujeres, con una media de edad de 51 años, que en el año 2008 estaban sanos, y 84 de los cuales habían desarrollado síndrome metabólico en 2013.

Los participantes fueron divididos en tres grupos dependiendo de la velocidad a la que dijeron que comían –rápida, normal o lenta–, y también ofrecieron información sobre su estilo de vida, sus hábitos dietéticos, sus antecedentes médicos y la práctica de ejercicio físico.

El 11,6% de los que engullían los alimentos desarrollaron síndrome metabólico, en comparación con el 6,5% de los que comían a una velocidad normal y un 2,3% de los que comían pausadamente

Los comedores rápidos tenían factores de riesgo metabólico

Los científicos observaron que la mayor o menor rapidez en comer influía en la aparición de la enfermedad. Así, un 11,6% de los que engullían los alimentos presentaban síndrome metabólico, en comparación con el 6,5% de los que comían a una velocidad normal y un 2,3% de los que comían pausadamente. Entre las personas que más rápido comían, además, también encontraron un mayor porcentaje de individuos con exceso de peso, una mayor circunferencia abdominal, y unos niveles de colesterol LDL ('malo') y glucosa elevados en sangre.

Como ha explicado el Dr. Takayuki Yamaji, cardiólogo de la Universidad de Hiroshima, comer deprisa provoca alteraciones de los niveles de glucosa que pueden generar resistencia a la insulina, y se asocia con el desarrollo de obesidad y una mayor prevalencia de síndrome metabólico a largo plazo, mientras que comer despacio puede constituir un hábito clave para prevenir el desarrollo de esta enfermedad, ya que las personas que ingieren los alimentos demasiado rápido son propensas a no sentirse saciadas y a comer más de la cuenta.

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