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Puntos sensibles de la fibromialgia
Las personas con fibromialgia experimentan dolor generalizado, pero en los denominados puntos sensibles su percepción del dolor es mucho más intensa. Conoce dónde se localizan y las terapias para aliviar estos síntomas.
Escrito por Caridad Ruiz, Periodista especializada en salud y nutrición

Tratamiento del dolor de los puntos sensibles de la fibromialgia

Actualizado: 24 de Julio de 2019

Por desgracia, hoy en día no existe una cura para el dolor en esos puntos sensibles de la fibromialgia. “Se han ensayado numerosas medidas físicas aplicadas localmente sobre los puntos de dolor como calor, frío, electroterapia, masajes, ondas magnéticas, manipulaciones, etcétera, sin resultados apreciables. También se han infiltrado los puntos con antiinflamatorios, analgésicos, anestésicos locales, oxígeno, ozono e, incluso, punción seca, es decir, sin nada. Los resultados tampoco han sido satisfactorios, sobre todo a medio o largo plazo”, comenta el doctor Javier Rivera, reumatólogo y portavoz de la Sociedad Española de Reumatología (SER), experto en el abordaje de esta patología.

El motivo de este fracaso se atribuye a que en realidad no hay una lesión especialmente grave en los puntos sensibles. “Por tanto, el tratamiento de la fibromialgia debe ir dirigido a la sensibilización central y no a los puntos de dolor”, añade. De la misma opinión es el doctor Josep Blanch, de la Unidad de Experiencia Clínica de Síndromes de Sensibilización Central del Hospital del Mar de Barcelona, “se debe tratar el dolor general, no solo el de los puntos”. Para ello, “el tratamiento es triple: ejercicio físico terapéutico en medio acuático, fármacos y terapia cognitiva-conductual”, añade.

  • Ejercicio físico en medio acuático

    Ejercicio físico en medio acuático

    El Dr. Blanch nos explica: “en mi experiencia de años tratando enfermos de fibromialgia lo que mayor eficacia ha demostrado es la práctica de ejercicio físico terapéutico en el medio acuático, como la natación. Para que haga efecto hay que empezar de forma progresiva y regular. Es lo mejor a largo plazo, y sin efectos secundarios”, puntualiza.

  • Fármacos

    Fármacos

    También existen fármacos, “desde los simples analgésicos como el paracetamol, hasta los antidepresivos y anticonvulsionantes, que disminuyen el umbral del dolor y mejoran la situación clínica”, afirma el doctor Rivera, aunque también advierte que es imposible eliminar el dolor de la fibromialgia y los puntos sensibles “a base de tomar fármacos”; incluso puede empeorar la situación del paciente.

  • erapia psicológica cognitiva conductual

    Terapia psicológica cognitiva conductual

    En opinión del Dr. Rivera “algunas modalidades de terapias psicológicas ayudan al paciente a gestionar correctamente sus emociones, mejorando el control del estrés y otras situaciones, y a hacer frente a la enfermedad con menos consecuencias. Esto también se traduce en una reducción significativa del dolor”, dice el doctor Rivera. Con estas terapias al enfermo se le facilita información sobre cómo afecta la enfermedad en su vida, y el terapeuta le explica que las situaciones de estrés, ansiedad o bajo estado de ánimo, están relacionadas con el dolor. Se le enseña a actuar para reducir el estrés y la ansiedad con técnicas de relajación que conviene que el paciente practique a diario para adquirir habilidad en su uso. De esta forma, se reduce el nivel de tensión muscular, muy relacionado con los puntos sensibles.

Otras terapias para aliviar el dolor de los puntos de la fibromialgia

Existen otras posibles alternativas terapéuticas que pueden ayudar a controlar el intenso dolor que perciben los pacientes en los puntos sensibles de la fibromialgia, como:

  • Fisioterapia

    Fisioterapia

    El Dr. Blanch señala que “la fisioterapia bien hecha y adecuada a cada paciente puede mejorar la calidad de vida del paciente”. La terapia manual aplicada en los tejidos blandos afectados y realizar movimientos para que mejore la movilidad, ayudan a disminuir el dolor. “En general, la fisioterapia basada en la realización de ejercicio aeróbico sí ha demostrado su eficacia, pero existen muchas otras modalidades que se engloban dentro de la fisioterapia pero que en la actualidad todavía no han demostrado su eficacia”, advierte el doctor Rivera.

  • Acupuntura

    Acupuntura

    Existe una gran controversia al respecto, ya que los estudios sobre la eficacia de estos tratamientos para aliviar el dolor de la fibromialgia no resultan concluyentes, y según el doctor Rivero son “de poca calidad metodológica”. Hay publicaciones que afirman que pueden ser beneficiosos, y otras que demuestran que no tienen ningún efecto. La Clínica Mayo realizó un estudio con 50 enfermos de fibromialgia, 25 de los cuales recibieron tratamiento convencional, y otros 25 acupuntura. Estos últimos mejoraron los síntomas fibromiálgicos considerablemente. En cambio, en una investigación de la Universidad de Washington, publicada en Annals o Internal Medicine, no se encontraron diferencias significativas en cuanto a la intensidad del dolor.

  • Terapias alternativas

    Terapias alternativas

    Respecto a otros tratamientos alternativos, como la osteopatía o la quiropraxia, ambos expertos no se muestran a favor de ellos. “Existe mucha paramedicina alrededor de la fibromialgia y esto perjudica notablemente el tratamiento de estas personas”, señala el doctor Rivera.

Consejos para pacientes con fibromialgia

Algunos otros consejos que ofrecen los especialistas para aliviar el dolor en los pacientes con fibromialgia son:

  • Si el enfermo tiene sobrepeso, perder los kilos de más.
  • Seguir una dieta mediterránea, que incluya fibra, verduras, proteínas y poca grasa.
  • Evitar las bebidas excitantes, como el café o el té, y las bebidas alcohólicas.
  • Tener una buena higiene del sueño y seguir los consejos para mejorar el descanso.
  • Evitar las situaciones estresantes.
  • Realizar ejercicios de relajación.
  • Hacer ejercicio, pero empezar de forma progresiva, sin sobreesfuerzos.
  • No permanecer inactivo.
  • Evitar la fatiga. Hay que mantener una vida activa, pero sin llegar a la extenuación en los días que el enfermo se encuentre bien.
  • Aprender a vivir con el dolor.

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