Los niños contagian el COVID-19 seis veces menos que los adultos

Un estudio realizado en campamentos de verano de Barcelona entre 1.900 menores y monitores indica que los niños tienen una capacidad de transmisión del coronavirus hasta seis veces menor que la población general.
Escrito por: Natalia Castejón

26/08/2020

Grupo de niños con mascarilla en el colegio

Con la vuelta al cole prevista en las próximas semanas surge la preocupación de los padres, que sienten miedo de que sus hijos puedan contagiarse de COVID-19 en las aulas, ante la posibilidad de incrementar sus contactos de riesgo y que resulte más difícil hacer que los pequeños cumplan las medidas de seguridad para evitar la infección. Sin embargo, un amplio estudio realizado en campamentos de verano del área de Barcelona ha encontrado que los niños y adolescentes contagian el SARS-CoV-2 seis veces menos que la población general.

La investigación llevada a cabo por miembros del hospital infantil Sant Joan de Déu de Barcelona aporta información valiosa para abrir de forma segura las escuelas en septiembre, especialmente en lo que concierne a la configuración de los grupos burbuja. Según ha explicado Iolanda Jordan, principal autora del estudio, estos resultados podrían indicar que adoptando las estrategias pertinentes la trascendencia de la vuelta a las clases sobre la tasa de incidencia del COVID-19 podría ser baja, haciendo que las tasas de transmisión sean lo más reducidas posible.

Los grupos burbuja son una buena opción para reducir el riesgo de contagio en los niños durante la vuelta al cole, pues solo tienen contacto con un grupo determinado

Entre estas medidas preventivas, la experta señala la importancia del uso de mascarilla en niños y del lavado de manos, y el establecimiento de los llamados grupos burbuja, en los que los niños se mantienen en un grupo sin relacionarse con otros en aulas o actividades, una organización que se ha puesto en marcha en la mayoría de los campamentos de verano en estas últimas semanas y que ha tenor de este estudio ha dado buen resultado, siempre y cuando se lleven a cabo de la manera adecuada.

Gracias a estas burbujas los niños tienen menos contacto con otros de diferentes grupos, lo que reduce el riesgo de contagio, pero a la vez también tiene ventajas a la hora de trazar los contactos en caso de que alguno dé positivo en las pruebas diagnósticas, y en el establecimiento de cuarentenas para evitar la expansión de la enfermedad.

Misma capacidad de contagiar entre menores y mayores de 12 años

En la investigación se analizaron los casos de los niños pertenecientes a 22 campamentos de verano del área de Barcelona pues, según los autores, es un ambiente bastante similar al que se podría dar en las clases lectivas. En total fueron 1.905 personas, entre niños y monitores, las que fueron sometidas a pruebas PCR mediante saliva cada semana, siendo esta una de las novedades, pues hasta ahora estas pruebas se estaban haciendo con un frotis nasofaríngeo.

Los resultados obtenidos tras cinco semanas de seguimiento indicaron que fueron 39 los casos detectados, 30 de ellos en niños. De esos niños contagiados, se estimó que cada uno había tenido 253 contactos con otros jóvenes, entre los que solo se contabilizaron 12 contagios, lo que supone un riesgo de 4,7% y un número básico de reproducción local (R0) de 0,3. Según Jordan, se trata de una tasa R0 baja, concretamente seis veces inferior al número de reproducción que encontraron en la población general residente en las zonas donde se localizaban los campamentos, que oscilaba entre 1,7 y 2.

Los investigadores encontraron evidencias de que los menores de 12 años tenían la misma capacidad de contagiar que los de entre 13 y 17 años de edad

Los investigadores también encontraron evidencias de que los niños menores de 12 años tenían la misma capacidad de contagiar que los que tienen entre 13 y 17 años de edad. Todos estos hallazgos se han presentado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y al Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC).

No obstante, los investigadores también han señalado que su estudio cuenta con algunas limitaciones, entre las que destacan el poco tiempo de seguimiento –cinco semanas– y los resultados de las PCR hechas con saliva, que todavía hay que contrastar con los test serológicos. Por otro lado, también subrayan que las condiciones podrían no ser exactas a las que se van a dar en los colegios, pues los grupos estudiados eran de un máximo de 10 personas y la mayoría de las actividades se llevaban a cabo en entornos al aire libre.

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