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Dormir con luz artificial aumenta el riesgo de obesidad en las mujeres

Las mujeres que no quieren engordar deberían dormir en una habitación a oscuras, ya que un estudio ha relacionado dormir con luz artificial o con la televisión encendida con un aumento de peso y un ensanchamiento de la cintura.
Escrito por: Caridad Ruiz

12/06/2019

Pareja durmiendo con luz artificial

Un estudio del Instituto de Ciencia de la Salud y Medio Ambiente de Estados Unidos, publicado en la revista Jama Internal Medicine, relaciona la exposición a la luz artificial por la noche mientras se duerme con el aumento de peso en las mujeres. O, lo que es lo mismo: si se desea mantener el peso, es importante dormir a oscuras.

Para esta investigación sus autores tomaron datos de 43 722 mujeres de un estudio que examina los factores de riesgo ambientales y familiares para desarrollar cáncer de mama, realizado entre 2003 y 2009. Las participantes, de entre 35 y 74 años de edad, no trabajaban por turnos ni por la noche (lo que las hubiera obligado a dormir por el día).

La exposición a la luz artificial durante el sueño puede alterar los ritmos circadianos y aumentar el riesgo de obesidad

En el cuestionario se preguntaba a las mujeres si dormían sin luz, con una pequeña luz nocturna, con luz procedente del exterior de la habitación, o con una luz o la televisión encendida en el dormitorio. Además, al inicio del estudio se les hicieron diferentes mediciones como peso, altura, circunferencia de la cintura y de la cadera, e índice de masa corporal (IMC). Cinco años después, debían informar de su peso y del resto de mediciones.

Las mujeres que duermen con luz engordan y su cintura se agranda

Con esa información, los investigadores estudiaron si las mujeres que habían ganado peso dormían con alguna fuente de luz, o a oscuras. Y los resultados mostraron que el empleo de una pequeña luz nocturna no se relacionaba con ganancia de peso, pero cuando la luminosidad procedía del exterior se ganaba un poco de peso, y aquellas mujeres que dormían con una luz o con el televisor encendido en la alcoba tenían un 17% más posibilidades de ganar 5 kg.

Además, las mujeres que pernoctaban con una fuente de luz fuera de la habitación o dentro de ella, experimentaron un aumento de la circunferencia de su cintura de entre un 41,6% y un 50,5%, en comparación con aquellas que descansaban sin ninguna luz. Respecto al IMC, era mayor de 25 (que ya se considera sobrepeso) en el 71% de las mujeres que mantenían una luz encendida en su habitación por la noche.

La explicación a este fenómeno podría estar en la alteración de los ciclos circadianos, es decir, los cambios físicos que se producen en el ser humano influidos sobre todo por la luz del día y la oscuridad de la noche. En las ciudades, donde existen focos de luz que entran a través de la ventana como farolas, anuncios luminosos, etcétera, las hormonas del sueño, y en concreto la melatonina, se pueden ver afectadas y aumentar el riesgo de obesidad.

Por este motivo, aunque los autores del trabajo piensan que no se puede establecer una relación causal, sí opinan que reducir la exposición a la luz artificial durante la noche podría ser una medida preventiva contra la obesidad.

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