Un compuesto de las verduras crucíferas podría mejorar el hígado graso

Un nuevo estudio ha demostrado que el indol, un compuesto natural que se encuentra en verduras crucíferas como el brócoli o la coliflor, podría ayudar a reducir la inflamación del hígado graso no alcohólico.
Escrito por: Natalia Castejón

10/02/2020

Verduras crucíferas podrían mejorar el hígado graso

La microbiota intestinal y ciertos vegetales crucíferos, como el brócoli, la coliflor, el repollo, las coles de Bruselas o el kale, tienen en su composición una sustancia llamada indol (indol-3-carbinol), que es producto del aminoácido triptófano. Un grupo de investigadores del Texas A&M AgriLife Research (EE.UU.) ha encontrado que este compuesto podría ser beneficioso para las personas con esteatosis hepática no alcohólica o hígado graso no alcohólico.

Según explican en su estudio, que se ha publicado en la revista Hepatology, el indol podría ayudar a controlar la inflamación que se produce en el hígado graso no alcohólico. Y es que, según la investigación, esta enfermedad es entre 7 y 10 veces más común en personas con obesidad, pues la ingesta excesiva de grasas saturadas se pueden llegar a acumular alrededor de este órgano, aumentando su inflamación y el riesgo de esteatosis hepática, cirrosis e incluso cáncer de hígado.

A más IMC menos indol en sangre

Los resultados, que se obtuvieron gracias a 137 personas con hígado graso no alcohólico, mostraron que aquellos que tenían un Índice de Masa Corporal (IMC) más elevado u obesidad tenían niveles más bajos de indol en la sangre, además de una mayor acumulación de grasa en el hígado.

Los animales que fueron tratados con indol redujeron sus niveles de inflamación del hígado y la acumulación de grasa en este órgano

También realizaron pruebas con animales, a una parte de ellos se les sometió a una dieta rica en grasas saturadas y a otros se les redujo estos lípidos considerablemente. Para conocer los efectos del indol se les comenzó a tratar con este compuesto y se observó que fue capaz de reducir la acumulación de grasa y los niveles de inflamación del hígado.

Además de estos hallazgos, también se ha encontrado que el indol actúa en las células del intestino, fomentando su envío de señales moleculares dirigidas a reducir la inflamación. Chaodong Wu, autor del estudio, ha explicado que esta investigación se une a otros casos en los que se ha demostrado que la alimentación puede ser eficaz para tratar o prevenir enfermedades, y que podría ser el primer paso para crear nuevas curas y medidas preventivas del hígado graso no alcohólico.

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