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Seguir una dieta keto puede alterar la microbiota del intestino

Las dietas cetogénicas o keto, bajas en carbohidratos y altas en grasas, promueven cambios en la flora intestinal que reducen la inflamación asociada a enfermedades autoinmunes que afectan al intestino, según un estudio.
Escrito por: Eva Salabert

22/05/2020

La dieta keto puede alterar la microbiota del intestino

En los últimos años se han encontrado evidencias científicas que muestran que las dietas keto o cetogénicas –que se caracterizan por ser bajas en azúcares e hidratos de carbono y altas en grasas– proporcionan diversos beneficios para la salud, como ayudar a combatir el virus de la gripe o a prevenir determinados tipos de cáncer, y también se han propuesto para disminuir la inflamación y favorecer la pérdida de peso y la salud del corazón.

Ahora, una nueva investigación de la Universidad de California San Francisco (UCSF) realizada con un pequeño grupo de voluntarios, y que se ha publicado en Cell, ha comprobado que este tipo de alimentación tiene un importante efecto sobre la comunidad de microbios que alberga el intestino humano y que recibe el nombre de microbiota intestinal.

Los cuerpos cetónicos –un subproducto molecular del que recibe su nombre la dieta cetónica– influyen directamente sobre la flora intestinal eliminando la inflamación

Investigaciones adicionales llevadas a cabo con ratones revelaron que los denominados cuerpos cetónicos –que son un subproducto molecular de donde viene el nombre de dieta cetónica– influyen directamente sobre la flora intestinal hasta el punto de lograr eliminar la inflamación, lo que sugiere que estos cuerpos cetónicos tienen un potencial beneficio terapéutico en el caso de las enfermedades inflamatorias de carácter autoinmune que afectan al intestino.

Moléculas de grasa como fuente de energía

La drástica reducción de la ingesta de carbohidratos que caracteriza a las dietas cetogénicas hace que el cuerpo altere su metabolismo para utilizar moléculas de grasa como fuente de energía primaria en vez de carbohidratos; de esta forma, el organismo produce cuerpos cetónicos y este cambio proporciona beneficios para la salud, según afirman los defensores de esta dieta.

Peter Turnbaugh, profesor asociado de microbiología e inmunología de la UCSF, miembro del Centro Benioff de Medicina de Microbioma de la UCSF e investigador del Biohub Chan Zuckerberg, ha explicado que en investigaciones previas habían observado que las dietas altas en grasas inducen cambios en la microbiota intestinal que fomentan el desarrollo de patologías metabólicas y de otro tipo en los ratones, pero las dietas cetogénicas, que son más ricas aún en grasas, se proponen para prevenir o tratar enfermedades, por lo que decidieron analizar esta aparente contradicción.

La dieta cetogénica modificó el equilibrio microbiano en el intestino

El equipo de científicos seleccionó a 17 hombres sin diabetes, obesos o con sobrepeso, que tendrían que permanecer como pacientes hospitalizados en una sala metabólica donde sus dietas y niveles de ejercicio eran cuidadosamente controlado, durante un periodo de dos meses.

Los participantes se dividieron en dos grupos y durante las cuatro primeras semanas recibieron o una dieta estándar que consistía en 50% de hidratos de carbono, 15% de proteínas y 35% de grasas, o una dieta cetogénica constituida por un 5% de carbohidratos, un 15% de proteínas y un 80% de grasas. Al cabo de ese periodo intercambiaron las dietas para que los investigadores pudieran analizar cómo afectaba dicho cambio a su microbiota.

Disminuyó el número de células inmunes Th17, que son clave para combatir infecciones, pero también promueven la inflamación en las enfermedades autoinmunes

Analizaron entonces el ADN microbiano en muestras de sus heces y comprobaron que el cambio entre las dietas alteró drásticamente las proporciones de actinobacterias, bacteroidetes y firmicutes en los intestinos de los participantes, incluyendo cambios significativos en 19 géneros bacterianos diferentes. La mayor disminución en la dieta cetogénica se produjo en un género bacteriano en particular: las bifidobacterias probióticas comunes.

Los investigadores realizaron entonces experimentos en ratones para comprender mejor cómo podrían afectar a la salud los cambios microbianos en la dieta cetogénica. Para ello, expusieron el intestino del ratón a distintos componentes de microbiomas de humanos que siguen dietas cetogénicas y demostraron que las colonias microbianas alteradas disminuyen específicamente el número de células inmunes Th17, un tipo de célula T que resulta clave para combatir infecciones pero que también promueve la inflamación en las enfermedades autoinmunes.

Cuerpos cetónicos como alternativa terapéutica

Los experimentos con ratones en los que fueron cambiando las dietas bajas en grasas por dietas cetogénicas altas en grasas y bajas en carbohidratos confirmaron que las altas en grasa y las cetogénicas tienen efectos contrarios sobre la microbiota intestinal, lo que sugiere que esta población de microbios reacciona de forma diferente a medida que la ingesta de grasa se incrementa hasta niveles que inducen a la producción de cetonas en ausencia de carbohidratos.

Los científicos también observaron que a medida que cambiaba la alimentación de los ratones pasando de una dieta estándar a una mayor restricción de carbohidratos, sus microbios también comenzaron a cambiar y esto se asoció con un aumento gradual de los cuerpos cetónicos.

Probaron entonces a administrar directamente cuerpos cetónicos a los animales para averiguar si podrían impulsar por sí solos los cambios observados en el ecosistema microbiano del intestino, y descubrieron que incluso en los animales que ingerían cantidades normales de carbohidratos el hecho de añadir cetonas era suficiente para que se produjeran muchos de los cambios microbianos que provocaba la dieta keto.

Según Turnbaugh esto sugiere que el impacto de este tipo de dietas en la microbiota no tiene que ver solo con la dieta en sí, sino con la forma en la que dicha dieta altera el metabolismo del cuerpo, lo que posteriormente tiene efectos en la microbiota. El experto añade que aunque para muchas personas llevar una dieta cetogénica estricta es muy complicado, si se confirman los beneficios de los cambios microbianos generados por los cuerpos cetónicos por sí mismos esto podría conducir a un enfoque terapéutico más tolerable.

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