El COVID-19 puede desencadenar autoanticuerpos, incluso si es leve

El COVID-19, aunque la infección sea leve o asintomática, puede inducir la generación de autoanticuerpos que actúan contra el propio organismo, incluso meses después de superar la enfermedad, lo que podría explicar el COVID persistente.
Escrito por: Eva Salabert

31/12/2021

El COVID-19 genera anticuerpos aunque sea leve

La infección por SARS-CoV-2 puede desencadenar una respuesta del sistema inmunológico que perdure mucho después de que el paciente se haya recuperado, incluso en el caso de las personas que no manifestaron síntomas de COVID-19 o cuyos síntomas fueron leves, según ha encontrado un equipo de científicos de Cedars-Sinai.

Al infectarnos con un patógeno nuestros cuerpos liberan anticuerpos, unas proteínas capaces de identificar sustancias extrañas y evitar que se introduzcan en nuestras células; sin embargo, frente a una infección también puede ocurrir que produzcamos autoanticuerpos, que atacan los propios órganos y tejidos de nuestro organismo.

Ya se sabía que el sistema inmune de las personas que desarrollaban un cuadro grave de COVID-19 se podía estresar de tal manera que se produjesen autoanticuerpos, pero en la nueva investigación, que se ha publicado en Journal of Translational Medicine, se ha comprobado que personas que habían superado el COVID-19 presentaban una amplia variedad de autoanticuerpos a muy largo plazo: hasta seis meses después de su completa recuperación.

“Encontramos señales de actividad de autoanticuerpos que generalmente están relacionadas con inflamación crónica y lesiones que involucran órganos como las articulaciones, la piel y el sistema nervioso”

El estudio es el primero en reportar no solo la presencia de elevados niveles de autoanticuerpos tras una infección leve o asintomática, sino su persistencia en el tiempo. “Estos hallazgos ayudan a explicar qué hace que COVID-19 sea una enfermedad especialmente única”, ha declarado Justyna Fert-Bober, científica investigadora del Departamento de Cardiología del Smidt Heart Institute y coautora principal del estudio. “Estos patrones de desregulación inmunológica podrían ser la base de los diferentes tipos de síntomas persistentes que vemos en las personas que desarrollan la afección que ahora se conoce como COVID-19 de larga duración”.

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Autoanticuerpos presentes en enfermedades autoinmunes

Los investigadores de Cedars-Sinai seleccionaron a 177 personas que habían tendio una infección previa con SARS-CoV-2 y compararon muestras de su sangre con muestras procedentes de personas sanas antes de la pandemia. Todos aquellos con infección por SARS-CoV-2 confirmada tenían elevados niveles de autoanticuerpos. Algunos de los autoanticuerpos se han encontrado también en pacientes con enfermedades en las que el sistema inmunológico ataca a sus propias células sanas, como el lupus y la artritis reumatoide.

“Encontramos señales de actividad de autoanticuerpos que generalmente están relacionadas con inflamación crónica y lesiones que involucran sistemas y tejidos de órganos específicos como las articulaciones, la piel y el sistema nervioso”, explicó la Dra. Susan Cheng, ​​directora del Instituto de Investigación en Envejecimiento saludable en el Departamento de Cardiología del Smidt Heart Institute y coautora principal del estudio.

Las enfermedades autoinmunes suelen ser más comunes en las mujeres, pero también sabemos que los hombres son más vulnerables a las formas más graves de COVID-19

Algunos de los autoanticuerpos se han vinculado a enfermedades autoinmunes que generalmente afectan más a las mujeres que a los hombres, pero en esta investigación se observó, por el contrario que los varones tenían una mayor cantidad de autoanticuerpos elevados que las mujeres. “Por un lado, este hallazgo es paradójico, dado que las enfermedades autoinmunes suelen ser más comunes en las mujeres”, dijo Fert-Bober. “Por otro lado, también es algo esperado dado todo lo que sabemos acerca de que los hombres son más vulnerables a las formas más graves de COVID-19”.

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Este equipo de científicos tiene la intención de ampliar el estudio para identificar los tipos de autoanticuerpos que pueden estar presentes y persistir en personas con síntomas de COVID-19 persistente. Debido a que este estudio se llevó a cabo en personas que se habían infectado antes de hubiera vacunas, los investigadores también estudiarán si los autoanticuerpos se generan de manera similar en personas con infecciones irruptivas (las que se producen en individuos que tienen la pauta vacunal completa).

“Si podemos comprender mejor estas respuestas de autoanticuerpos, y cómo es que la infección por SARS-CoV-2 desencadena e impulsa estas respuestas variables, entonces podemos dar un paso más para identificar formas de tratar e incluso prevenir que estos efectos se desarrollen en personas en riesgo”, concluye Cheng.

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Actualizado: 3 de enero de 2022

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