Seguir la dieta mediterránea también beneficia a las personas cercanas

Vivir con una persona que sigue la dieta mediterránea como estrategia para perder peso podría ayudar a perder hasta cuatro kilos, pues al parecer las mejoras en los hábitos alimentarios se ‘contagian’ entre convivientes.
Escrito por: Natalia Castejón

11/03/2021

Perder peso con la dieta mediterránea

Una de las dietas consideradas como más saludables es la dieta mediterránea, pues está basada en el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales y frutos secos, y es una de las más recomendadas para lograr una pérdida de peso. Ahora un nuevo estudio ha encontrado que los familiares o las personas que viven con otras que siguen este tipo de alimentación también podrían beneficiarse de esta pérdida de peso sin una intervención directa.

La investigación, que se ha publicado en el International Journal of Obesity, ha revelado que, de cierta forma, aquellos que siguen un plan de adelgazamiento con la dieta mediterránea también podrían contagiar estos efectos a sus convivientes, pues al final los cambios en los hábitos alimentarios suelen ser adoptados por todas las personas que residen en la misma casa.

Los mejores datos se obtuvieron en los casos en los que el familiar que no seguía ninguna dieta comía con el que sí la seguía, y especialmente cuando este último era el que cocinaba

Los autores de este estudio, que pertenecen al Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM-Hospital del Mar) y al CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), en colaboración con el IDIAPJGol, el Institut d'Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV), el IDIBELL, el IDIBAPS y el Hospital Universitari Sant Joan de Reus, han descubierto que los convivientes, que solían ser parejas, perdieron de media 1,25 kg de peso durante el primer año del cambio de hábitos de la persona que estaba a régimen, y hasta 4 kg en el segundo año.

Mayor adherencia a la dieta mediterránea

Entre los resultados se indica que los mejores datos se obtuvieron en los casos en los que el familiar –que podía ser la pareja, o uno de los padres, hijos o hermanos, entre otros parentescos– que no seguía ninguna dieta comía con el que sí la seguía, y especialmente cuando este último era el que cocinaba, pues hacía que los demás comiesen lo mismo que él.

El Dr. Albert Goday, principal autor del estudio, ha explicado que “se produjo un efecto contagio, en este contexto, afortunadamente un contagio beneficioso, de pérdida de peso y mejora de los hábitos dietéticos”. Además, la Dra. Olga Castañer, autora también de la investigación, ha recalcado que a la pérdida de peso de los familiares hay que añadir que se creó una mayor adherencia a la dieta mediterránea, que presenta más beneficios para la salud, como una protección frente a los riesgos cardiovasculares y neurodegenerativos.

El trabajo se llevó a cabo gracias a 117 pacientes del programa PREDIMED-Plus. Este grupo consiguió perder 5,1 kg el primer año en el seguimiento de la dieta mediterránea y 6,79 kg en el segundo, todo ello gracias a cambios en su alimentación y a un aumento en los niveles de actividad física. Sin embargo, han recalcado que no se observaron los mismos efectos de contagio a familiares en cuanto a los cambios en los hábitos de ejercicio físico.

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