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Belleza y bienestar
La cama perfecta
Nuestro descanso puede alterarse si no dormimos en el lugar adecuado. Y es que, tener una cama idónea es fundamental para despertarte todos los días con energía y salud. Damos pistas para hacerte con tu cama perfecta.
Escrito por Enrique González, Periodista experto en salud y bienestar

Cómo elegir los elementos para configurar tu cama perfecta

Elementos de una cama perfecta

La clave para configurar una cama perfecta está en saber combinar apropiadamente los diferentes elementos que la componen. Por ejemplo, si sudas por la noche, necesitarás un somier transpirable con un colchón que más o menos también lo sea, o bien puedes optar por un somier menos traspirable junto con un colchón que permita el paso del aire.

Por todo ello y para ayudarte en esa elección, te ofrecemos las principales opciones y elementos de descanso que tienes a tu disposición, si bien es adecuado escuchar siempre al fabricante o al vendedor para saber si ese producto en el que has puesto el ojo es el apropiado:

  • El somier

    El somier

    Es lo primero que deberás elegir puesto que, además, guarda relación con la elección del colchón. Los somieres más extendidos son los de láminas, de base tapizada, canapés o articulados. Todos ellos pueden ser una alternativa adecuada, pero tienen algunas diferencias determinantes para saber por cuál decantarte. Una de ellas es que los somieres de láminas son más transpirables que los de superficie tapizada o los canapés, por lo que si tiendes a sudar son, a priori, una mejor alternativa.
    Otra diferencia es la adaptabilidad, puesto que los de láminas acompasan mejor los movimientos del colchón (los hay incluso de láminas basculantes para acompañar tus movimientos en la cama), si bien son menos rígidos y firmes que los de base tapizada o canapés.

    Mención especial merecen los articulados, puesto que, a pesar de que están indicados para personas con necesidades especiales, también han cobrado fuerza entre quienes tiene el hábito de leer o ver la tele antes de entrar en fase REM.

  • El colchón

    El colchón

    No cabe duda de que es la estrella de una cama perfecta y donde quizás tendrás que poner mayor atención a aspectos como tu peso, estatura, posición de descanso o si dormís una o dos personas. Las principales características a tener en cuenta para su elección deben ser la firmeza –que no te hundas pero que tampoco esté rígido como un palo–, transpirabilidad y capacidad de amoldarse al cuerpo (si bien, como indicábamos antes, puedes elegir teniendo en cuenta el somier).
    Los colchones más comunes son los de muelles, de látex o de viscolástica. Entre sus diferencias destacan que los primeros son más transpirables que el resto –aunque están algo en desuso–, más frescos y más económicos, mientras que los de viscolástica y, sobre todo, los de látex se amoldan mejor a las formas del cuerpo, estos últimos son más firmes y flexibles y distribuyen mejor la presión, aunque suelen ser los más caros.

    Otra cuestión importante a valorar es que, si la cama es de matrimonio, generalmente los de látex y viscolástica transfieren menos el movimiento, si bien hay colchones de muelles ensacados en los que las vibraciones no se transmiten.

    Por último, si tienes asma o alguna alergia respiratoria, tu elección debería apuntar al látex o la espuma de poliuretano, para evitar los ácaros que suelen habitar en los muelles. Eso sí, evítalo si tienes alergia al látex.

  • La almohada

    La almohada

    Al igual que con el colchón, existen diferentes tipos de almohadas que se adaptan a tu cuello. Entre los diferentes tipos de almohadas podrás encontrar las convencionales de fibra, pluma, viscolásticas, de látex o cervicales. Igualmente debes buscan en ellas la firmeza y adaptabilidad suficientes para descansar adecuadamente.
    Las de látex se amoldan perfectamente a la curvatura del cuello con la espalda –idóneas si duermes de lado o eres robusto–, mientras que las viscolásticas son muy polivalentes (algo importante si cambias de posición a menudo durante la noche). En caso de optar por una convencional, si duermes boca arriba será preferible que sea fina, pero que si lo haces de lado será preferible una más gruesa que sujete el cuello.

    Las de pluma son muy ligeras, no aptas para alérgicos, y solo recomendables para gente con poco peso y que duerma boca abajo. Mientras que las sintéticas, también blandas, sí pueden ser usadas por niños o gente delgada, y son económicas.

  • Ropa de cama

    Ropa de cama

    Es la guinda para configurar tu cama perfecta. Más allá de la estación en la que nos encontremos, existen multitud de tejidos y diseños. Puedes optar por la suavidad de la seda, la ligereza del satén o la polivalencia del algodón.

    Lo fundamental en este caso es que proporcionen el calor o la frescura necesaria cuando lo necesites. El diseño, esta vez sí, transmitirá la alegría, sobriedad o elegancia de la cama de tus sueños.

Actualizado: 2 de Agosto de 2018

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