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Belleza y bienestar
Lentillas, cuidados y consejos
¿Harto de verte con gafas? ¿Te molesta llevarlas en el trabajo o al hacer deporte? Las lentillas pueden ser tu solución. Conoce la variedad que hay en el mercado, cómo usarlas y cómo cuidarlas para proteger tu salud visual.
Escrito por Laura Saiz, Periodista especializada en deporte, belleza y bienestar

Tipos de lentes de contacto según su material

En el mercado hay una gran variedad de lentes de contacto, tanto con fines correctores, como con fines meramente estéticos, en cuyo caso sirven para cambiar el color del iris, potenciar el propio, o insertar en este un dibujo atrevido, como ocurre con algunos modelos que resultan ideales para complementar disfraces de Halloween.

El óptico es la persona indicada para asesorarnos sobre qué lente de contacto es la más adecuada para nosotros. No obstante, es bueno conocer los tipos de lentillas que hay en el mercado, ya que si hay varias que son aptas para nuestros ojos, el especialista dejará la elección en nuestras manos.

Teniendo en cuenta el tipo de material con el que están elaboradas, las lentillas se pueden clasificar en:

Lentillas rígidas o duras:  son las primeras que se lanzaron en el mercado y poco a poco están siendo relegadas a un segundo plano debido a que su material, aunque muy transparente y resistente, no deja pasar el oxígeno. Su cristal ayuda a obtener una calidad de visión muy alta, son de fácil limpieza, y tienen un buen precio, pero el periodo de adaptación a las mismas es más largo porque su dureza puede molestar más dentro del ojo al principio; además, es más fácil que se desprendan del ojo, por lo que no están indicadas para personas que practican deporte o que tengan trabajos muy activos.

Lentillas semirígidas: constituyen la evolución de las lentes de contacto rígidas, a las que están sustituyendo en la mayoría de los casos. Están elaboradas con un material poroso, por lo que el oxígeno sí puede atravesarlas, en algunos casos incluso como si no se llevasen lentillas. Ofrecen una calidad de visión alta –hasta pueden incluir un filtro que protege al ojo de los nocivos rayos ultravioleta–, y son aptas para personas que tengan una insuficiente o inadecuada hidratación en su ojo y que no toleren, por ello, otro tipo de lentillas. No obstante, la porosidad de las lentes semirígidas hace que puedan acumular suciedad con más facilidad, por lo que requieren una limpieza semanal añadida a la diaria y, además, pueden rayarse con facilidad.

Lentillas blandas: estas lentillas tienen agua en su composición en un porcentaje que va desde el 36 al 55%, lo que hace que se adapten muy bien al ojo y apenas se muevan una vez colocadas en él. La permeabilidad y la transpirabilidad de las lentillas depende del porcentaje de agua (cuanto más, mayor será el paso de oxígeno), pero también del material elegido y del grosor. Al igual que las lentes semirígidas, es necesario hacer una limpieza especial una vez a la semana y, por otro lado, no son las más adecuadas para corregir astigmatismo (salvo en casos muy leves y con el uso de lentes tóricas). Dentro de este grupo se encuentran las lentes de contacto desechables y, en la mayoría de los casos, también las de reemplazo frecuente. Las lentes blandas para miopía e hipermetropía son esféricas, mientras que las indicadas para la presbicia son bifocales o multifocales.

Actualizado: 8 de Abril de 2015

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Escrito por:

Laura Saiz

Periodista especializada en deporte, belleza y bienestar
Laura Saiz

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'Fuente: 'Grupo de Expertos en Medicina Estética Oncológica (GEMEON)''

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