Las noches antes de la luna llena nos acostamos tarde y dormimos menos

Un estudio comprueba que la luna llena puede influir en la hora a la que las personas se van a dormir y el tiempo que dura su sueño durante los días previos al plenilunio, independientemente de su etnia o cultura.
Escrito por: Natalia Castejón

29/01/2021

La luna llena influye en el sueño

La luna se ha asociado a desastres naturales, estados de ánimo e incluso a mayor número de partos. Un nuevo estudio realizado por la Universidad Nacional de Quilmes (Argentina), la Universidad de Washington y la Universidad de Yale (EE.UU.) ha descubierto que también podría interferir en nuestros ritmos circadianos, alterando tanto la hora de sueño como su duración durante los días anteriores a que se produzca el plenilunio.

La investigación que lo ha descubierto, publicada en la revista Sciences Advances, encontró que los ciclos de sueño van cambiando durante el ciclo lunar, que dura 29,5 días. Esto provoca que las personas se vayan a dormir más tarde que de costumbre y su sueño dure menos en la noche previa a la luna llena, todo ello independientemente de la etnia y a la cultura a la que pertenezcan e incluso en entornos en los que hay contaminación lumínica, aunque en las zonas urbanas las variaciones eran menos pronunciadas.

La duración total del sueño durante el ciclo lunar varió entre 46 y 58 minutos, y la hora a la que se fueron a dormir unos 30 minutos

Los resultados se han obtenido gracias a 98 individuos de comunidades indígenas del norte de Argentina, que se colocaron unas pulseras de actividad que midieron los patrones del sueño durante uno o dos ciclos lunares completos, además se tuvo en cuenta el acceso a la electricidad de los participantes, pues la luz puede interferir en el sueño y alterar los ciclos circadianos, pues los que tienen limitaciones o ningún acceso se van a la cama antes y duermen más.

Los cambios en el sueño son una adaptación innata de los antepasados

La cantidad total del sueño osciló durante el ciclo lunar entre 46 y 58 minutos, y la hora a la que se fueron a la cama varió unos 30 minutos, independientemente de su acceso a la electricidad. Una vez se tuvieron estos datos, los investigadores decidieron analizar el sueño de 464 estudiantes de Seattle y los resultados encontrados mostraron las mismas diferencias en el descanso.

“Presumimos que los patrones que observamos son una adaptación innata que permitió a nuestros antepasados ​​aprovechar esta fuente natural de luz vespertina que se produjo en un momento específico durante el ciclo lunar”, ha explicado Leandro Casiraghi, principal autor del estudio.

Los investigadores descubrieron que las noches anteriores a la luna llena, cuando los participantes dormían menos y se acostaban más tarde, había más luz natural disponible después del anochecer. La luna creciente es cada vez más brillante según va avanzando hacia la luna llena, y normalmente se eleva. al final de la tarde o al principio de la noche, colocándose en su punto más alto después del atardecer. En la última mitad de la fase de luna llena y las lunas menguantes también se emite una luz importante, pero a mitad de la noche, ya que la luna aparece muy tarde en esos puntos del ciclo lunar.

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