Cómo y cuándo será la desescalada del confinamiento por coronavirus

El proceso de desescalada para levantar el confinamiento por coronavirus en España se basará en parámetros recomendados por expertos para garantizar la capacidad de responder a posibles rebrotes. Conoce cómo y cuándo comenzará.
Escrito por: Eva Salabert

27/04/2020

Cómo y cuándo será la desescalada del confinamiento por COVID-19

Tras seis semanas de confinamiento todos estamos deseando salir a la calle como se comprobó ayer, primer día en que los niños menores de 14 años podían salir a pasear durante una hora diaria. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció el sábado que si la tendencia continúa a la baja se permitirá que la población salga a pasear o a practicar deporte al aire libre a partir del próximo sábado 2 de mayo.

La vuelta a una relativa normalidad a lo largo del mes de mayo –dado que ya está aprobada la ampliación de la cuarentena hasta las 00:00 horas del día 10 de ese mes– se basará en parámetros objetivos recomendados por los expertos, que se estudiaron el pasado viernes en la reunión mantenida por el Ministerio de Sanidad con las comunidades autónomas. Entre dichos indicadores se incluye cuánto tiene que disminuir la tasa de contagios o la presión sobre hospitales y UCI para que sea posible empezar a aliviar el confinamiento.

Atención primaria dispondrá de más recursos para diagnosticar el COVID-19, teleasistencia, y medios para separar a los pacientes con sospecha de infección por coronavirus

Fernando Simón, director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias afirmó el pasado viernes durante la rueda de prensa de los responsables técnicos y sanitarios tras el comité de Gestión Técnica del COVID-19, que los detalles de la desescalada se están discutiendo a nivel nacional e internacional, basándose en las experiencias o propuestas de diferentes países. Y que “hay

En este sentido, Simón ha insistido en la necesidad de “valorar dos aspectos de forma conjunta, una es tener las capacidades necesarias para garantizar que si hay un rebrote vamos a poder responder mejor que en la primera ola, incluyendo capacidades asistenciales, camas de UCI mejor preparadas, y garantizar sistemas de vigilancia que permitan detectar casos precoces y estar seguros de que seguimos la evolución de la epidemia correctamente”.

Respecto a los parámetros que permiten o no iniciar la desescalada, ha explicado que hay que valorar especialmente el nivel de transmisión, que según él “no tiene por qué ser 0, ni igual en todas las comunidades, porque también influye la capacidad de controlar el número de casos, y cómo se está de preparado para responder a nuevos brotes”. Y en el caso de las zonas en las que ya no hay casos, “valorar cuánto tiempo ha pasado desde la última transmisión”.

Parámetros en los que ha de basarse la desescalada

Está previsto que la desescalada –que el presidente Pedro Sánchez ha fijado en la segunda mitad de mayo– se produzca de forma gradual y podría ser diferente en los distintos territorios, aunque el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha advertido a las comunidades autónomas que “la desescalada la dirige el Gobierno”.

Salvador Illa y Fernando Simón han entregado este domingo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el informe técnico de 'Recomendaciones sanitarias para la estrategia de transición', en el que se recoge la posición de numerosos expertos desde el inicio de la epidemia y especifica las medidas sanitarias y los principios de actuación a seguir para instituir una nueva normalidad en el marco del COVID-19.

En el documento se establecen las cuatro capacidades principales que es necesario reforzar para iniciar la transición de forma segura y eficaz:

  • Asistencia sanitaria, tanto a nivel hospitalario como de Atención Primaria. El objetivo recuperar la calidad asistencial para los pacientes no infectados por el coronavirus y establecer instalaciones adecuadas para los enfermos con COVID-19, ampliando hasta el doble las camas de UCI, para afrontar posibles nuevos brotes de la enfermedad.
  • Vigilancia epidemiológica, aumentando la capacidad de instaurar indicadores y protocolos de vigilancia que garanticen una monitorización eficaz de la transición, como la realización de pruebas PCR u otras consideradas adecuadas para diagnosticar cuanto antes a las personas infectadas.
  • Identificación y contención precoz de fuentes de contagio; aislar a los individuos infectados y a sus contactos, pero también, como ha indicado Simón, identificar los centros sociosanitarios donde pueda haber casos de infección por coronavirus para "tratar no solo a los individuos, sino al centro como tal", lo que constituye un factor clave para iniciar la transición a las nuevas fases de evolución de la epidemia.
  • Medidas de protección colectiva, entre las que destacan: el distanciamiento social, la adecuada higiene de manos y la etiqueta respiratoria.

Cuando estas capacidades estratégicas se hayan desarrollado suficientemente, se podrán tomar decisiones que permitan un progresivo aumento de la movilidad y de la actividad laboral. Simón ha destacado el importante papel que desempeñará atención primaria durante el proceso de desecalada, ya que se dispondrá de más recursos para diagnosticar el COVID-19 con cambios que también incluyen más teleasistencia y centros destinados específicamente a pacientes con síntomas respiratorios o compatibles con COVID-19, y dobles circuitos en los centros de salud que permitan separar a los pacientes sospechosos de estar infectados por el coronavirus del resto.

Así pues, se espera que la desescalada para una progresiva vuelta a la nueva normalidad debe comenzar cuando se cumplan los siguientes requisitos:

  • Una zona lleve con una tasa de contagio por debajo de 1 al menos dos semanas.
  • Cuando el 50% de las camas de UCI estén libres de pacientes de COVID-19.
  • Cuando la tasa de hospitalización por COVID-19 no supere el 30%.
  • Cuando la tasa de incidencia sea de 2 casos nuevos por cada 100.000 habitantes (unos mil casos nuevos cada día).

Desde hace semanas, el Gobierno estudia fórmulas que permitan una desescalada segura que evite rebrotes de la infección por coronavirus que obliguen a adoptar medidas drásticas. Este proceso de desescalada será lento y complejo, y aunque las decisiones del Ejecutivo se iban a basar en un principio en el estudio de seroprevalencia que está previsto que comience esta semana, este se prolongará unas ocho semanas, en vez de las tres previstas, por lo que la desescalada se iniciaría antes de disponer de un muestra que permitiera medir el alcance real de la epidemia.

Qué comunidades autónomas cumplen los requisitos de desescalada

Una de las propuestas de los expertos es que para que se pueda iniciar la desescalada en una zona esta debe haber tenido una tasa de contagio de menos de 1 durante un mínimo de dos semanas, lo que significa que cada infectado contagie a menos de una persona. Este dato es también muy importante para garantizar la capacidad asistencial y no poner al límite la capacidad de los centros hospitalarios en caso de nuevos brotes.

Los datos de los nuevos contagios están ya por debajo del uno por ciento, y el número de fallecidos ha descendido por primera vez de 300 en semanas

En cuanto a los nuevos contagios, los expertos proponen que no haya más de dos nuevos por cada 100.000 habitantes. En la actualidad se notifican más de 4.000 nuevos casos diarios, aunque se trata de la suma de nuevos y antiguos, es decir, que incluye a las personas con un resultado positivo en el test pero que ya han superado la enfermedad.

Los datos que manejaba Sanidad el jueves pasado indican que el parámetro propuesto por los expertos lo cumplirían de momento Baleares, Canarias y Murcia, y estarían cerca de conseguirlo Andalucía, Extremadura y Asturias. El fin de semana ha habido buenas noticias porque los datos de los nuevos contagios están ya por debajo del uno por ciento, y el número de fallecidos ha descendido por primera vez de 300 en semanas.

Otro de los parámetros fundamentales a cumplir es que la ocupación de las camas de UCI de los pacientes con COVID-19 sea inferior al 50% y la tasa de hospitalización de dichos pacientes baje el 30%. Respecto a este dato, Madrid es la única comunidad que contabiliza los ingresos diarios, no el acumulado, pero se sabe que llegó a habilitar 1.750 camas en cuidados intensivos, y ahora están ocupadas 981, lo que significa que estaría en el 44% y cumpliría el requisito. También estaría cerca de cumplir la tasa de hospitalización del 30% de enfermos con coronavirus.

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