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Un medicamento ayuda a dejar de fumar poco a poco

Aunque los expertos aconsejan dejar de fumar de golpe, para los que no se sientan capaces de hacerlo seguir una terapia de abandono progresivo con ayuda del fármaco vareniclina también puede ser eficaz, según un estudio.
Un medicamento ayuda a dejar de fumar poco a poco

La vareniclina ayuda a reducir progresivamente el número de cigarrillos

19 de Febrero de 2015

Los expertos generalmente aconsejan que para dejar de fumar lo mejor es planificarlo con tiempo y fijar un día concreto para hacerlo de una vez, sin embargo, las terapias basadas en el abandono progresivo del hábito ayudándose de un medicamento denominado vareniclina están demostrando su eficacia, y un nuevo estudio –que se ha publicado en Journal of American Medical Association (JAMA)– revela que alcanzan tasas de alrededor del 30% de deshabituación al cabo de un año.

La vareniclina es un fármaco desarrollado específicamente para ayudar a los adictos a la nicotina a superar su adicción. Presenta efectos similares a la nicotina, por lo que reduce la ansiedad del paciente, pero también actúa bloqueando los receptores de esta sustancia en el cerebro, de forma que el fumador no experimenta la sensación de recompensa que pretende cuando inhala el humo del tabaco.

En la nueva investigación, dirigida por científicos de la Clínica Mayo de Rochester (Minnesota, EE.UU.), se utilizaron datos de 1.500 fumadores de 10 países diferentes. Todos los participantes eran fumadores habituales que no tenían la intención de dejar de fumar en el plazo de un mes –o no se veían capaces de hacerlo– pero sí querían reducir su consumo progresivamente para intentar abandonar el hábito en los siguientes tres meses.

El 29% de las personas del grupo que tomó vareniclina continuaba sin fumar entre la semana 21 y un año después del inicio de la terapia, frente al 10% de las del grupo placebo

Se estableció un programa para que estas personas –que fueron divididas en dos grupos– fueran disminuyendo el número de cigarrillos; a las cuatro semanas debían reducir su consumo a la mitad; a las ocho semanas un 75%, y a las 12 semanas tenían que intentar no fumar nada. Para comprobar si la vareniclina ayudaba a estos fumadores, durante 24 semanas se administró el fármaco a uno de los grupos, mientras que al otro se le ofreció un placebo.

Los resultados mostraron que el 32% de las personas que tomaron el fármaco no consumieron tabaco entre las semanas 15 y 24, algo que solo consiguió el 7% de las que tomaron el placebo. El 29% del grupo de la vareniclina continuaba sin fumar entre la semana 21 y un año después del inicio de la terapia, frente al 10% del grupo placebo.

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