Los retardantes de llama, otra razón para lavarse las manos

Al igual que los virus, sustancias químicas tóxicas como los retardantes de llama permanecen en superficies como el smartphone y pueden contaminar nuestras manos cada vez que lo tocamos, una razón más para lavarlas a menudo.
Escrito por: Eva Salabert

09/06/2020

Los retardantes de llama contaminan las manos al tocar las superficies

Un nuevo estudio ha descubierto que los retardantes de llama halogenados que se añaden a las carcasas de plástico de los televisores pueden transferirse al aire del interior del hogar y al polvo, a las manos, y a los teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos manuales. Una vez que se depositan en el smartphone, la superficie del mismo se convierte en una fuente de exposición continua a estos químicos cada vez que la tocamos.

Esta sería otra buena razón para lavarse las manos correctamente y con frecuencia, ya que no solo virus como el coronavirus SARS-CoV-2 se pueden transmitir a través del contacto con superficies, sino que sucede lo mismo con los retardantes de llama, que en estudios anteriores han demostrado ser un riesgo para la salud de los niños, ya que una exposición a estos tóxicos puede hacer que tengan problemas de comportamiento y un menor coeficiente intelectual.

Encontraron elevados niveles de casi todos los retardantes de llama halogenados y plastificantes basados en ftalatos en la superficie de teléfonos móviles y tablets

Los autores de la investigación, que se ha publicado en Environmental Science & Technology Letters, se sorprendieron por los elevados niveles de casi todos los retardantes de llama halogenados y plastificantes basados en ftalatos –incluyendo bifenilos polibromados (PBB) o éteres difenílicos polibromados (PBDE) cuyo uso está prohibido desde hace años– que encontraron en la superficie de los teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos manuales como tablets, en comparación con otros dispositivos electrónicos cuyas pantallas no se tocan con las manos como los ordenadores de sobremesa.

Los televisores, una fuente de retardantes de llama

Los investigadores sugieren que estos químicos han sido transferidos a los nuevos smartphones a través de las manos de los usuarios. Pero, ¿por qué son los televisores una fuente de retardantes de llama? La razón es que los tubos de rayos catódicos que se comercializaron en los años 70 y que permitían visualizar las imágenes en la pantalla del televisor, produjeron cientos de incendios de este aparato en esa época, por lo que se establecieron normas para combatir la inflamabilidad que dieron lugar a la adición de grandes cantidades de retardantes de llama en las carcasas de estos aparatos.

Con el paso del tiempo los retardantes de llama que contienen las carcasas de los televisores contaminan el hogar

Sin embargo, en la actualidad se siguen utilizando los mismos niveles de retardantes de llama –que suponen una cuarta parte del peso de dicha carcasa–, incluso a pesar de que los televisores actuales tienen un riesgo mínimo de incendiarse, y por ello las televisiones que se comercializan ahora contienen elevados niveles de estos innecesarios y peligrosos retardantes de llama, y los consumidores estamos expuestos a estas sustancias porque no se quedan adheridos a las carcasas, sino que con el paso del tiempo se propagan y contaminan el interior de los espacios cerrados.

Lisa Melymuk, profesora adjunta de Química Medioambiental en Masaryk University, y coautora del trabajo, ha explicado que si se usan retardantes de llama en las televisiones estos tóxicos se esparcirán por toda la casa, incluyendo las manos de las personas que residan en ella.

La pandemia por COVID-19 nos ha enseñado que debemos lavarnos las manos con frecuencia para prevenir la infección, y los resultados de este estudio sugieren que el lavado frecuente de manos también puede reducir nuestra exposición a los peligrosos retardantes de llama. Pero los expertos solicitan que se sustituyan los retardantes de llama por otros productos que prevengan el riesgo de incendio para evitar que estas sustancias tóxicas permanezcan en nuestros hogares –y en nosotros mismos– en los próximos años.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD